Efectos de los ácidos grasos TRANS sobre la salud

  • En la naturaleza, los ácidos grasos TRANS (AGT) se encuentran en cantidades ínfimas en las grasas de la carne y la leche.
  • El tratamiento térmico (calentamiento, fritura a altas temperaturas) de los aceites vegetales o de pescado (ricos en ácidos grasos poliinsaturados) conduce a la creación de éstos.
  • A principios del siglo XX se encontraron en grandes cantidades en aceites de producción industrial utilizados en la margarina y, más tarde, en aperitivos, productos de panadería envasados y patatas fritas de comida rápida.
  • El contenido de AGT aumenta en productos de panadería (galletas saladas, pasteles, bizcochos, barquillos, etc.), cereales de desayuno con grasa añadida, patatas fritas, sopas en polvo, algunos dulces (pasteles precocinados) y aperitivos salados (por ejemplo, patatas fritas). Se ha demostrado que todos ellos contienen altos niveles de AGT (20-40% del total de ácidos grasos).
  • Los AGT, al igual que las grasas saturadas, se asocian a un aumento del colesterol sanguíneo. Los AGT elevan los niveles de colesterol “perjudicial” (LDL) y reducen el colesterol bueno (HDL). Los AGT también provocan un aumento de los niveles de triglicéridos en sangre. Por tanto, parecen favorecer las enfermedades cardiacas.
  • Según las pruebas científicas, los AGT son perjudiciales para la salud y se recomienda reducir su consumo en cantidades ínfimas. La Organización Mundial de la Salud ha recomendado que la ingesta de AGT sea inferior al 1% de la ingesta calórica total y en 2018 presentó una guía de 6 pasos para eliminar los AGT producidos industrialmente del mercado mundial de alimentos.
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